XVII

Antes de decidirse a pasar el río, nuestro General mandó una pequeña fuerza en reconocimiento de la situación de las tropas de Coupigny. Algunos jinetes de Farnesio tomaron parte en esta expedición, y Marijuán, que fué en ella, nos contó a su regreso, en la tarde del 15, que habían encontrado la división del Marqués hacia Villanueva de la Reina, donde le entregaron los pliegos de Reding. Desde el campamento de Coupigny se había visto una gran polvareda en la orilla derecha, y parecía que la división de Vedel marchaba desde Bailén a Andújar, para reforzar a Dupont, que ya había trabado la lucha con Castaños. La gente venida de Arjonilla aseguraba haber oído fuerte cañoneo hacia la parte de los Visos.

—A estas horas—decía Marijuán—, o ellos o los de Castaños han de estar derrotados.

—¿Y qué esperaba el Marqués en Villanue

va de la Reina?—preguntó Santorcaz con aquella suficiencia estratégica que le hiciera tan digno de admiración a los ojos del joven D. Diego.

—Allí se estaba tan quieto—repuso Marijuán—. Parece que está de acuerdo con nuestro General para operar en combinación y atacar juntos a Bailén.

—¿Pero qué estrategia es ésa, ni a qué conduce atacar a Bailén?—dijo Santorcaz, atrayendo en su alrededor un círculo de soldados—. ¿No dices que la división Vedel salió de Bailén y está ya sobre Andújar?

—Sí; así lo decían en Villanueva.

—Pues si no hay enemigos en Bailén, ¿qué es eso de atacar a Bailén? Se tratará de ocuparlo para luego avanzar por el arrecife y embestir a Dupont y a Vedel por la espalda, mientras Castaños, Jones y Peña lo atacan de frente.