—Que quedan separadas las tres potestades... no sé qué terminachos ha dicho.
—Que la Regencia que representa al Rey o sea poder ejecutivo preste juramento.
—Que todos deben mirar por el bien del Estado. Eso es lo mejor, y con decirlo, sobraba lo demás.
—Ahora se levanta gran tumulto entre ellos, amiga mía.
—Van a disputar sobre eso. Pues no levantará mal cisco el cleriguito. ¿Cómo se llama?...
—D. Diego Muñoz Torrero.
—Parece que vuelve a hablar.
En efecto, Muñoz Torrero pronunció un segundo discurso en apoyo de sus proposiciones.
—Ahora me ha gustado más, mucho más, señora condesa—dijo la de Cisniega—. A este hombre le haría yo obispo. ¿No es justo y razonable lo que ha dicho?
—Sí, que las Cortes mandan y el rey obedece.