LUCRECIA

Compromiso ineludible. Me esperan mañana. Pero no hay que apurarse... volveré.

EL ALCALDE, con grosería.

¿De veras? ¡Cómo nos está tomando el pelo!

LA ALCALDESA

No, no nos engaña. Volverá.

LUCRECIA

Como que es muy probable que allí determine llevarme a las chiquillas... Francamente, me inquieta un poco dejarlas en Jerusa.

EL CURA, frunciendo el ceño.

Tal vez...