GREGORIA

Y D. José irá a esperarla en su coche.

VENANCIO

Claro.

SENÉN, sentándose con indolencia. (Se cuida mucho de emplear un lenguaje muy fino.)

Y el Municipio ¡oh! le prepara un gran recibimiento, una ovación entusiasta.

GREGORIA

¡A tu ama!

SENÉN

A la que fue mi ama. ¡Estaría bueno que no se hicieran los honores debidos a la ilustre señora, por cuya influencia ha obtenido Jerusa la estación telegráfica, la carretera de Forbes, amén de las dos condonaciones!