Abuelo, por aquí... cuidado... Otro escaloncito, otro... (Llueve copiosamente.)

NELL, guarecida en la boca de la cueva.

Os habéis mojado; yo no.

Gruta de Santorojo.

Cavidad ancha y profunda en la fragorosa peña. Festonean su boca parietarias viciosas, raíces de árboles cercanos, helechos y plantas mil de variado follaje. El interior se compone de masas cretáceas de variado color, con formas de una arquitectura de pesadilla. Las concreciones de la bóveda son como un sueño de bizarras magnificencias, labradas en cristal, azúcar y estearina.

EL CONDE, sentándose en una piedra.

¡Cuántas veces, niño, me he refugiado, como ahora, en esta soberbia estancia natural de Santorojo!

NELL

¿Y es cierto que aquí vivió y murió un ermitaño llamado Toronjillo, que hacía milagros?

EL CONDE