EL CONDE, muy complacido, mientras la anciana le besa la mano.
Gracias, mujer... ¿Era tu marido Zacarías Márquez?
LA MARQUEZA
¡Ay, señor... no me haga llorar recordándomelo!... Hace dos meses que me le quitó Dios...
EL CONDE
Era más viejo que yo, mucho más. Buen hombre, recio como ninguno para el trabajo, y honrado a carta cabal.
LA MARQUEZA
Vea, señor, a qué pobreza hemos llegado desde el tiempo de usía... Entonces teníamos hacienda, ganado, y Zacarías traía napoleones a casa.
EL CONDE
¡Ay! desde aquel tiempo ha dado muchas vueltas y sacudidas el mundo, y se han caído algunas torres. Otros conozco yo que eran más ricos que tú, mucho más, y ahora son pobres, más pobres que tú... Y tus hijos, ¿qué ha sido de ellos? Yo recuerdo unos mocetones como castillos...