EL CONDE
Es tristeza, y mi tristeza no se disipa bebiendo. Es muy honda. A veces el descubrimiento de la verdad nos amarga la existencia más que la duda. No sé cuál es más terrible monstruo, si la madre o la hija, si la duda o la verdad...
LA MARQUEZA, con espontánea filosofía, por decir algo.
No se caliente la cabeza, señor... porque ¿de cavilar, qué sacamos? El cuento de que las mentiras son verdades y las verdades mentiras. Todo es dudar, gran señor... Vivimos dudando, y dudando caemos en el hoyo.
EL CONDE, con ingenua indecisión.
¿Y qué debo hacer yo?
LA MARQUEZA
Pues dude siempre el buen padre, y hártese de dudar y de vivir... tomando las cosas como vienen, y vienen siempre dudosas.
EL CONDE
Eres la Sibila de la duda. Te agradezco tu filosofía. No sé si podré seguirla.