¿Vienes a tu cuarto?
SENÉN
Luego. Me atrevo a suplicar a mi simpática patrona que en el cuidado de esta maleta ponga sus cinco sentidos. La quiero como a las niñas de mis ojos.
VENANCIO
¿Qué traes ahí?
GREGORIA
Pues pesa, pesa...
SENÉN
Es mi relicario. Recuerdos, cositas que solo para mí tienen interés. Y juro por mi honor, que no la estimaría más si la trajera llena de brillantes del tamaño de almendras. En fin, Gregoria, usted me responde de ese tesoro.
VENANCIO, mirando por la derecha.