¿Nos oye alguien?

SENÉN

Nadie, señor. Estamos solos.

EL CONDE

Estos miserables se ponen en acecho tras de las puertas, oyendo lo que se habla.

SENÉN, examinando las puertas.

Nadie nos oye. Puede hablar el Excelentísimo Sr. D. Rodrigo de Arista-Potestad.

EL CONDE

Dudo mucho que seas bastante afecto a mi persona para responder a todo lo que te pregunte.

SENÉN