No, no, porque si salimos ahora con que hay dignidad, o esta dignidad es incorruptible o es venal... En el primer caso, Senén, no me dirás nada... en el segundo... Soy pobre y no podré cotizarla en lo que vale.

SENÉN, afectando seriedad.

Creo que nos hallaríamos en el primer caso.

EL CONDE

Pues, hijo... (despidiéndole). Adiós.

SENÉN, queriendo provocarle a la interrogación, para conocer su pensamiento.

Si el señor Conde me lo permite, diré una palabra. Usía quiere preguntarme... algo referente a su hija política, en el tiempo en que tuve el honor de servirla.

EL CONDE

Y cuando aún no habías echado dignidad.

SENÉN