El pintor Carlos Eraul. Tú estuviste a su servicio algún tiempo, al dejar el de mi hijo; tú... (Con ardor.) Senén, por lo que más quieras, por la memoria de tu madre, revélame cuanto sepas.
SENÉN, con pujos de delicadeza.
Sr. D. Rodrigo, por todos los gloriosos antepasados de usía, le ruego que nada me pregunte, pues antes perdería la vida que responderle.
EL CONDE, con intenso afán.
Dame al menos alguna luz... sin ofender a nadie, sin faltar a los respetos que debes a tu ama. Dime: ese hombre era de baja extracción.
SENÉN, secamente.
Sí.
EL CONDE
Hijo de un pobre vaquero de la ganadería de Eraul, en Navarra. (Senén responde afirmativamente con la cabeza.) El cual, despedido por mala conducta, se metió a contrabandista. (Con triste humorismo.) Carlos, el hijo, también despuntó por el contrabando...
SENÉN