Hay que mirar bien, Nell, y escuchar callandito.
(Pausa. Las dos, silenciosas y un tanto sobrecogidas, exploran con lento mirar el horizonte, mar y cielo, y la sombría espesura del bosque.)
NELL
¿Qué oyes?
DOLLY
Como un aliento muy grande. ¿Y tú, qué ves?
NELL
Como una mirada grandísima. (Otra pausa larga. Bruscamente, como quien vuelve sobre sí, se incorpora.) Pero se nos va el tiempo charlando, y no hemos estudiado ni una letra.
DOLLY
¡Está el día tan hermoso!