Partes iguales. No está mal pensado.
EL CONDE, con gran viveza.
Ni puede concebirse solución más práctica y elemental. Una para ella, otra para mí... Pero es condición precisa que yo escoja la mía.
EL CURA
Sí, sí. Con proponérselo nada perdemos. Falta que se ponga al habla, y que yo pueda hoy dedicar mi tiempo a estos negocios. Señor Conde, esta noche predico.
EL CONDE
Ya tendrás tu sermón bien guisado... Preséntate a Lucrecia... pero pronto... No te descuides.
ESCENA II
EL CONDE, EL CURA, EL MÉDICO, DOLLY
DOLLY, quitándose el sombrero.