VENANCIO, premioso, rascándose la cabeza.

Me alegro de que el señor Conde facilite la separación, porque yo vengo a decir a Vuecencia... que... que no puede seguir en mi casa.

GREGORIA

Nada más que por el carácter soberbio del señor Conde... que por lo demás...

EL CONDE

Sí: mi carácter altanero no se aviene con el vuestro, tan suave, tan pacífico.

VENANCIO

Por lo cual, he determinado que Su Excelencia se aloje en donde guste, fuera de mi casa... Por esta noche puede quedarse; pero mañana...

EL CONDE, con dulzura, resignado y calmoso.

Esta noche misma: no te apures. Tú te quedas en tu Pardina, y yo me voy... a donde me acomode. No hablemos más. Al fin y a la postre, tengo que agradeceros la hospitalidad que me habéis dado.