EL CONDE, a Gregoria, que sigue llamando.

¿Qué demonios quieres? (Gregoria dice dentro algo que Albrit no entiende. Senén aplica su oído a la cerradura.)

SENÉN

Dice que han traído una carta de la Condesa.

EL CONDE

¿Para mí?... Venga pronto. (Abre Senén. Entra Gregoria, y da una carta al Conde, que la abre con temblorosa mano.) No veo... (A Senén, dándosela.) Léemela tú.

SENÉN, leyendo, alumbrado por el farol que trae Gregoria.

«Señor Conde, por consejo de mi confesor, he autorizado a este para revelar a usted la verdad que desea saber.—Lucrecia.»

EL CONDE

¿Dice eso?