NELL

¡Qué sorpresa tan agradable, abuelito! Pues, mira, te tuvimos miedo.

EL CONDE

¿Miedo a mí, que os adoro?

DOLLY

Senén nos dijo anoche que venías; pero no creímos que llegaras tan pronto.

NELL

¿Y cómo no has venido en el coche?

EL CONDE

Me molesta horriblemente el traqueteo de ese armatoste... y el venir prensado entre personas groseras y estúpidas... No, no... He preferido venirme a pie, sin más compañía que la de este palo, que me ha regalado un pastor de mis tiempos, a quien encontré en Polan. ¡Figuraos si será viejo el hombre! Era yo un niño, y él un mocetón como un castillo que me llevaba a la pela por estos montes...