SENÉN
Por esta calleja llegamos en un instante a la Pardina.
EL CONDE
Conozco bien el camino... En este sitio, torciendo a la izquierda, dejamos de ver el mar. (Parándose a contemplar el Océano.) ¡Oh, qué hermosura! Es el amigo de mi infancia.
NELL
¡Y qué espléndido, qué azul! Hoy se viste de gala para recibirte.
EL CONDE
¿Sabéis por qué gozo tanto en mirarle? Porque le veo... es lo único que distingo bien, por razón de su magnitud. Desde que voy perdiendo la vista, hijas mías, mis pobres ojos no aprecian bien más que las cosas grandes... ¡Cuanto mayores son, mejor las veo! Quisiera que en el mundo fuera todo colosal, inmenso... Lo pequeño, creedlo, me entristece, me enfada...
(Se internan en la calleja.)