La conozco... y sé lo que vale. Pero sin perjuicio de tributar a Gregoria en otra ocasión los honores debidos, hoy, lo que es hoy, señor Conde de Albrit, se viene usted a mi casa, a hacer penitencia con este cura.
EL CONDE
Acepto; sí, señor, acepto... ¿A qué hora?
EL CURA
A la una y media en punto.
ESCENA XII
EL CONDE, EL CURA; EL MÉDICO, joven, pequeñito, de conjunto simpático y mirar inteligente. Viene de levita y sombrero de copa, el cual revela en su forma ser prenda de respeto, usada tan solo de año en año, en ocasiones muy solemnes.
EL CURA
¡Oh, mediquillo, ven!... (Presentándole.) Salvador Angulo, nuestro médico titular.
EL CONDE, estrechándole la mano.