—Mira ese tonto de Miquis.

—¿Qué hace? ¿Con quién habla?

—¿Pero has visto qué célebre...?

—¿Quién está ahí en el suelo?... ¿una chica?

—Un gandul que hemos encontrado como muerto. Le ha dado su capa.

—¡Alejandro!... ¡Otro como éste...!

Miquis subía paso á paso, frotándose las manos. Con zumba y chacota le acogieron sus dos amigos.

—Tú no aprendes nunca—le dijo el registrador del firmamento.—Dale bola... que te vas á quedar sin capa... Y van dos.

—No lo creas. Es una persona honrada.

Ruiz se partía de risa.