Y un cuarto le dijo, en secreto también:
—Siento mucho que le tengamos que radiar a usted y apuntarlo en el Libro rojo; pero no hay más remedio. No se puede tratar al Orden como usted lo ha tratado... Por mi parte, acepto esa idea de no hacer caso del bajo pueblo; pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Soltamos los mastines, y ahora tenemos que andar brincando y corriendo y huyéndoles el bulto, para que no nos muerdan. Si he de hablarle a usted con franqueza, creo que nada se pierde con quitar de en medio a los autores de ese monstruoso plan; pero al mismo tiempo opino como usted que hay otros peores, sí, señor; otros que trabajan en obra fina, y no digo más... Dios nos tenga de su mano, Aristogitón, y lo que fuere sonará... Allí veo a Argüelles, a Calatrava y a Feliú que acaban de entrar. Esta noche hay tenida de Maestros sublimes perfectos... Parece que en Palacio anda la cosa mal, y que las Cortes nuevas no serán muy sumisas... Yo me voy, porque según me ha dicho Campos, debo perder la esperanza de un ascenso, por ahora.
Y un quinto le dijo en voz alta:
—¡Buena la has hecho...! Yo que pensaba decirte que te empeñaras con Campos para que me trasladasen a la vacante de la secretaría...
—El duque del Parque acaba de entrar —le dijo un sexto—. Hay tenida de Valientes y soberanos Príncipes. Sentiré que te radien, hermano Aristogitón. Aunque grité contra ti, y te llamé insolente y procaz, no hagas caso. Somos amigos. Algo de lo que dijiste, me gusta; principalmente el apóstrofe a Pipaón. Ese canalla va a ser presentado esta noche en un grado superior. No hay quien pueda con él. ¿Creerás que la plaza que estaba destinada para mí, la pescó Pipaón para su criado?
Otros pasaban sin mirarle, o mirándole con provocativo enojo.
Mientras entraban diversos hermanos, que en el siglo respondían a los nombres de Quintana, Argüelles, Valdés, San Miguel, etc., salieron otros, entre los cuales también había nombres que después fueron ilustres, pero que callamos por varias razones.
Quedose Monsalud en la sala de Pasos perdidos, esperando el resultado de la tenida de Maestros sublimes perfectos.
La logia se iba a abrir en uno de los grados superiores.