Marqués. Ese lastre, ese plomo, la lógica terrestre, la lógica humana, lo recogemos nosotros.
Máximo (riendo). Está bien, muy bien.
Electra (aplaudiendo sin entenderlo). Lastre, plomo recogido... lógica humana... Muy bien.
Marqués. Dueños de esa fuerza, la santa lógica, es urgente que nos preparemos para desbaratar los planes del enemigo. Primera determinación nuestra: (a Electra) que vuelvas a tu casa... No te asustes. No irás sola.
Electra. ¡Ay! respiro.
Marqués. Iremos contigo los dos profesores de lógica terrestre que estamos aquí.
Electra (gozosa). ¡Dios mío, qué felicidad! Yo entre los dos, conducida por la pareja de la Guardia civil.[74]
Máximo (al Marqués). ¿No le parece a usted que debemos ir de día, para que se vea con qué arrogancia desafían estos criminales la plena luz?
Marqués. ¡Oh, no! Opino que vayamos después de anochecido para que se vea que nuestra honradez no teme la obscuridad.
Máximo. ¡Excelente idea! De noche.