Balbina. ¡Señora, señora! (Alarma general.)
Todos (menos Electra). ¿Qué?
Balbina. ¡Ay, lo que ha hecho la señorita!
Electra (aparte, dando una patadita). Me han descubierto.
Balbina. ¡Jesús, Jesús!... ¡Qué diabluras se le ocurren...! (Riendo.) ¡Vaya que...! En el nombre del Padre...
Evarista (impaciente). Acaba...
Electra. Confesaré si me dejan. Ha sido que...
Balbina. Fue a casa de Don Máximo, y le robó... porque ha sido como un robo... muy salado, eso sí.
Don Urbano. ¿Pero qué...?
Balbina. El niño chiquitín. (Miran todos a Electra, que pronto se repone del susto, y adopta una actitud serena y grave.)