Mariano. Sí, señor.
Máximo. Ponlo inmediatamente, y en cuanto esté en punto de fusión, me avisas. Con esta aleación haremos un nuevo ensayo de conductibilidad... Espero llegar a los doscientos kilómetros con pérdida escasísima.
Mariano. ¿Haremos el ensayo esta tarde?
Máximo (atormentado de una idea fija). Sí... No abandono este problema. (A Electra.) Es mi idea fija, que no me deja vivir.
Electra. Idea fija tengo yo también, y por ella vivo. ¡Adelante con ella!
Máximo (a Electra). Adelante. (A Mariano.) Adelante siempre.
Mariano. ¿Manda usted otra cosa?
Máximo. Que actives la fusión.
Electra. Que active usted la fusión, Mariano... que queden los metales bien juntitos.
Mariano. Los dos en uno, señorita. (Vase Mariano llevándose el metal.)