—Tómala, y adiós.
Morton le besó ardientemente la mano.
—Pero adiós de veras.
—De veras—repitió Daniel.
—¿Dónde está tu caballo?—dijo Gloria.
—Lo he perdido...
—¡Perdido! Entonces...
—Me voy á pié.
—¿Por dónde, si no hay puente?
—Tómala, y adiós.
Morton le besó ardientemente la mano.
—Pero adiós de veras.
—De veras—repitió Daniel.
—¿Dónde está tu caballo?—dijo Gloria.
—Lo he perdido...
—¡Perdido! Entonces...
—Me voy á pié.
—¿Por dónde, si no hay puente?