—Despedirme.

—¿No estás bien aquí?

—Demasiado bien; pero no debo estar.

—No te comprendo. ¿Te has reconciliado con tu mujer?

—No.

—¿Vas al extranjero?

—Tal vez.

—¿A dónde?

—No lo sé todavía.

—Pero avisarás, escribirás, dirás: «estoy en tal parte.»