—Si eso es del tiempo de la guerra de África, Sr. de Ponte, o poco después—afirmó el de los caracoles—. Yo me acuerdo... cuando la unión liberal... Era Ministro de la Gobernación D. José Posada Herrera. Yo estaba en La Iberia con Calvo Asensio, Carlos Rubio y D. Práxedes... Pues apenas ha llovido desde entonces...

—Sea lo que quiera, señores—añadió Frasquito poniéndose en la realidad—, hay que sacar a Nina...

—Hay que sacarla.

—Con su morito a rastras. Mañana mismo iré a ver a un amigo que tengo en la Delegación... Pero no se olviden: tú, Polidura, ten cuidado y no metas la pata... Si sabe Juliana que alquilé la bicicleta, ya tengo máquina para un semestre.

—¿Va usted a volver al Pardo?...

—Puede. ¿Y usted, maneja el pedal?

—No lo he probado. En todo caso, yo iría a caballo.

—Anda, anda, y qué calladito se lo tenía. ¿Monta usted a la inglesa o a la española?

—Yo no sé... Sólo sé que monto bien. ¿Quiere usted verlo?

—Hombre, sí... Vaya, una apuestita: si no se rompe usted la cabeza, pago el alquiler del caballo.