—Si no valer eso poique ser tú muquier...—replicó Almudena vergonzoso—, saber mí otra cosa... que si jacer tú, coger has tú tuda la diniera que tú querier.
—No, no me engañas otra vez. ¡Buen pájaro estás tú!... Ya no creo nada de lo que me digas.
—Por la bendita luz, verdad ser... Rayo del cielo matar mí, si n'gañar ti... ¡Coger diniero, mocha diniero!
—¿Cuándo?
—Cuando quiriendo tú.
—A ver... Aunque no he de creerlo, dímelo pronto.
—Yo dar ti p'peleto...
—¿Un papelito?
—Sí... Poner tú punta lluengua...
—¿En la punta de la lengua?