Federico.
Sí, estoy encantado oyéndote.
Augusta.
Pues verás. Tú me conoces bien; tengo, no sé si por dicha mía ó por desgracia, una imaginación exaltada. El peligro mismo me atrae, y aun eso que llaman disparate me seduce también. Eso de que siempre han de pasar las cosas con arreglo á pliego de condiciones, como si la vida fuera una continua subasta, me carga.
Federico.
Veo en ti algunas de las ideas de tu padre.
Augusta.
Mi padre tiene mucho talento, y se anticipa á su época.
Federico.
También tú.