Villalonga.

Y tiene un ojo de perito, que vale cualquier cosa. Aquí donde usted le ve, con su diplomacia y su... equilibrio europeo, tiene la intención de un Veragua; y como le dé por los descubrimientos, crea usted que hemos de ver cosas muy buenas.

Cisneros, con buena sombra.

Hablad con claridad, hijos míos, que el lenguaje enigmático ya sabéis que no se ha hecho para mí. Me gusta expresar las ideas directamente, y detesto los rodeos y parábolas. ¿De qué nefando contubernio se trata? Decídmelo; ya sabéis que lo admitiré, porque en su propia naturaleza lleva el hecho la verosimilitud. Y si me apuráis, no sólo lo admito, sino que lo disculpo, porque de menos nos hizo Dios. Somos frágil barro.

Villalonga.

¡Y tan frágil!... Que le cuente á usted Cornelio...

Malibrán, con socarronería.

Nada, D. Carlos, es que descubrí un cuadro de los muchos que hay ocultos y perdidos. Y no es de autor anónimo, ¡caracoles!...; asunto erótico... Las figuras no las conoce usted...

Cisneros.

Como si las conociera. ¿Y qué? Sois los mayores mentecatos que me he echado á la cara. ¿Creéis que yo me asusto de vuestros descubrimientos? ¿Qué podría resultar?, ¿que fueran personas conocidas, amigas mías ó de mi familia?