Federico.

Perfectamente. Más arriba verás dos ventanas, que corresponden al entresuelo de la derecha. Ahí tiene su escritorio ese animal.

Infante.

Todo lo veo, menos la relación que eso pueda tener contigo.

Federico.

Te lo diré. En el escritorio trabaja un chiquillo como de veinte años, un hortera que le hace guiños á mi hermana.

Infante.

¡Ah!, ya...

Federico.

Y no es eso lo peor, sino que la muy tonta se deja querer de semejante mequetrefe. Lo descubrí ayer, y me volé... Escena terrible en mi casa. Tengo que hacer un escarmiento con esas lagartonas que me sirven, y plantarlas en la calle.