Thiers.—(Pidiendo mentalmente a Dios perdón de su embuste.) Como te lo cuento. La verdad es que no podremos tratarnos más con mi primo. ¡Quién lo había de decir!, el hombre mesurado, que todo lo quería llevar a punta de lanza, ¡faltar así a los buenos principios, dando un puntapié a la Sociedad, a la Religión, a la Familia, a todo lo venerando, en una palabra!... Si es lo que te digo: el desquiciamiento se aproxima. Esto se lo lleva la trampa. La revolución no tarda; vendrá el despojo de los ricos, el ateísmo, el amor libre.

Rosalía.—Vendrá; ya lo creo que vendrá eso, y más... Cuando se ven horrores tan increíbles, todo se puede esperar. (Sofocadísima.) No habrá ya cataclismo que me coja de nuevo.

Thiers.—(Melancólico.) Basta tener ojos para ver que esta sociedad pierde rápidamente el respeto a todo. Se hace público escarnio del trono y el altar; la gangrena de la desmoralización cunde, y cuando veo que los míos están libres del contagio, me parece milagro.

Rosalía.—(Pensativa.) ¿Y no te dijo si volvería con la preciosa carga de su manceba?

Thiers.—Sí, volverán, volverán...

Rosalía.—(Con extraordinaria hinchazón de la nariz.) Porque no quiero que se queden en mi interior cuatro verdades que pienso decirles al uno y al otro. ¡Oh!, no, no se me quedarán. Seré capaz de ir a Francia, a Pekín por desahogar mi cólera...

Thiers.—El mejor día les tenemos aquí tan campantes... y vivirán como casados, insultando a la honradez, a la virtud... Hemos de ver cada barbaridad... Bien claro lo decían Joaquín y Paquito la otra tarde: la piqueta demoledora y la tea incendiaria están preparadas. ¡La demagogia...! ¡Ah!, me olvidaba de una cosa importante. Algo vamos ganando. Díjome ese tonto que podías disponer de todo lo que se compró para la boda.

Prudencia.—(Desde la puerta.) Señora, la sopa.

Rosalía.—(Aparte, perdiendo sus miradas en el retrato de D. Juan de Pipaón, está representado con un rollo de papeles en la mano.) Volverán. ¡Aquí os quiero tener, aquí!... Sanguijuela de aquel bendito, nos veremos las caras.

FIN DE TORMENTO.