(EL DIVINO)

“Don Luis Salves y Fernández, oficial de tercer grado del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos y secretario del Archivo general de los Ministerios de Instrucción Pública y Bellas Artes y Fomento,

CERTIFICO: Que por el Negociado correspondiente se ha remitido a esta dependencia el expediente de adquisición de la obra de don Eusebio Ortega y don Benjamín Marcos titulada Francisco Valles (el Divino), en la que existe un documento cuya copia literal es como sigue:

Real Academia de Ciencias Morales y Políticas.—Excelentísimo señor: El señor académico de número de esta Corporación encargado de examinar la obra que después se expresará, ha emitido el siguiente dictamen: Ha examinado esta R. Academia el libro titulado: “Los grandes filósofos españoles: Francisco Valles (el Divino). Biografía, datos bibliográficos, sus doctrinas filosóficas y método, por Eusebio Ortega y Benjamín Marcos, con un prólogo del doctor don Adolfo Bonilla y San Martín. Madrid. Imprenta Clásica Española; 1914”, a los efectos del artículo 1.º del Real Decreto de 23 de junio de 1899. La importancia del doctor Francisco de Vallés, como usualmente se ha llamado hasta hoy, o de Valles, como no sin fundamento le llaman los autores de este libro, es notoria en nuestro pasado científico, ya se le considere como el más reputado práctico de su época, en cuyo orden llegó a primer médico de cámara de Felipe II, conquistando este puesto no por favor, sino por su misma fama y por el acierto con que asistió al Rey en una grave enfermedad, y fué nombrado protomédico de todos los reinos y señoríos de Castilla, altisonante título que pocos alcanzaron; ya se mire a los libros de su Facultad, que compuso, y que, divulgados por Europa en varias ediciones, diéronle universal reputación doctrinal; ya, finalmente, a los Tratados en que, remontándose sobre los datos y experiencias propias de su noble oficio, discurrió, si no siempre con acierto, siempre con cordura y con harta profundidad muchas veces, habida cuenta del estado general de los conocimientos en su siglo, sobre los más elevados objetos propuestos a la mente humana. En cuanto puso mano este doctor acreditó su inteligencia preclara y el generoso esfuerzo de una vida consagrada enteramente al estudio, figurando en primera línea entre los más sabios, siendo luminar de muchos y demostrando con su insigne ejemplo la aptitud de los españoles para todo género de especulaciones y trabajos científicos. Divulgar el conocimiento de la vida y doctrinas filosóficas de un médico-filósofo del siglo XVI, y español, por añadidura, es empresa digna de loa en la esfera científica, por cuanto contribuye al progreso de la historia de la ciencia, y particularmente a la de la ciencia española, y en la esfera política o nacional aún más meritoria, ya que tiende a destruír la funesta y absurda preocupación que a tantos amilana hoy de nuestra ineptitud para ciertos estudios; viendo lo que hizo y consiguió el doctor Valles en otro tiempo, se animarán los que en el nuestro se sientan con vocación para sus mismas o análogas ocupaciones. Este intento patriótico parece que va unido al histórico-científico en los autores del libro, los cuales se proponen publicar otros varios, dedicados a los principales filósofos que han florecido en nuestra patria, y sólo el propósito merece ya premio, como estímulo; y la manera de realizarlo en este volumen, respecto del doctor Valles..., también debe ser calificada como de mérito relevante, por los documentos nuevos que aporta a la biografía del célebre doctor, por la buena distribución de las partes del libro, por la claridad y sencillez en la expresión, por lo mesurado e imparcial de su crítica, y aun por la brevedad..., circunstancias todas que aconsejan la adquisición de este libro para las bibliotecas públicas. Y habiendo aprobado la Academia el preinserto informe, tengo la honra de comunicarlo a V. E. para su conocimiento y resolución que estime más acertada, devolviéndole adjunto el expediente que ha motivado esta consulta. = Dios guarde a V. E. muchos años. = Madrid, 15 de abril de 1914. = El Académico

Secretario perp.º, Eduardo Sanz y Escartín. = Rúbrica. = Excelentísimo Sr. Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes. Cuyo expediente, sellado con el de esta Dependencia se devuelve al Negociado de que procede.

Y para que conste, a solicitud de los interesados, expido la presente, sellada con el de este archivo y visada por el jefe del mismo. Madrid, doce de noviembre de mil novecientos catorce.—Luis Salves (rúbrica).==V.º B.º: El Jefe del Archivo, J. Criado y Aguilar (rúbrica). = Hay un sello del Ministerio de Instrucción.”