Reciban por esto, una vez más, nuestra sincera felicitación.”
Diario de Burgos:
“Siempre estuvieron las columnas del Diario de Burgos propicias para hacerse eco de todo lo que significara progreso, pero más cuando de un modo directo afectara a los intereses culturales, morales o materiales de la capital o de la provincia.
Hace poco tiempo dedicamos justísimos elogios a la obra recientemente publicada por el meritísimo y laureado escritor burgalés D. Isidro Gil, en la que resucita, por decirlo así, timbres de gloria provinciana, excesivamente olvidados.
Hoy lo hacemos también gustosos de la obra, valiosísima por cierto, de otro escritor burgalés, el cual, aunque novel, se revela como gran escritor y conocedor de nuestras glorias científicas pasadas en este su primer trabajo literario, consagrado al hijo de Covarrubias Francisco de Valles, gloria de la ciencia española.
Hasta ahora, ni los historiadores de la filosofía española, ni los biógrafos de Valles han hecho un estudio tan completo del filósofo covarrubiano, ya en lo que atañe a su biobibliografía, bien a las teorías filosóficas que cultivó y a las veces ideó con acierto.
El señor Ortega, amante como el que más de las glorias patrias y entusiasta de cuanto atañe a su provincia, con la valiosa cooperación de don Benjamín Marcos, han emprendido una serie de trabajos que ha de merecerles el aplauso de todo el que sienta en sus venas la sangre española.
Quieren estudiar, como ellos mismos dicen, quiénes han sido los más distinguidos pensadores españoles, “cuáles los métodos y teorías por éstos expuestos y la evolución o revolución que produjeron en la ciencia y en la sociedad tales hombres y tales teorías”.
Los pensadores españoles de los pasados siglos, padres en los más de los casos de ideas y teorías que dieron renombre más tarde a talentos no más que medianos de otros países, es preciso que renazcan, que sean divulgados, que lleguen al alcance de nuestros escolares y también que tengan eco en el extranjero, donde a muchos sabios les preocupan ya los nuestros.
A esto obedece el plan trazado por los señores Ortega y Marcos: a encauzar por pasados gloriosos derroteros la moderna ciencia, para reconquistar la gloria que entonces nos cupo. Seguros estamos de que los autores del Francisco de Valles verán coronada su obra por el éxito.