“Que en este mundo,
para vivir en santa calma,
o sobra la materia
o sobra el alma.”

Lo que estimamos un juicio herético, puesto que debemos de vivir en santa calma con la materia, sí, pero purificada por la virtud y el alma limpia. Formavit Deus hominem de limo terrae in animam viventem. (Gén., cap. II, vers. 7.).—N. del A.

[161] Dicentes se esse sapientes, stulti facti sunt. (Ad Rom., cap. I, vers. 22.)

[162] Tradidit illos Deus in passiones ignominiae. (Ibídem, cap. I, vers. 26.)

[163] De las ocho bienaventuranzas. Y en la huída a Egipto se dice: “Hijo mío, mora aquí, en este estado, en este empleo o situación hasta que mi bondad y sabiduría disponga otra cosa. Bástete el saber que no ignoro ni tus deseos ni tus penas. La resignación en mi voluntad de padre amoroso será para ti fuente perenne de paz y merecimientos (párrafo tercero.)

[164] Habetis fructum vestrum in sanctificatione, finen, vero vitam æternam. (Ad. Rom., capítulo VI, vers. 22.)

[165] Creavit Deus hominem. (Gén., cap. I, versículo 27.)

[166] Et inspiravit in faciem ejus spiraculum vitæ. (Idem, cap. II, vers. 27.)

[167] In gloriam meam creavi eum. (Isaías, capítulo XVIII, vers. 7.)

[168] Constituit eum super opera manum suarum. (Ps. VIII, vers. 9.)