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Jesús naçareno, rey de los iudios.
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Tú eres el que destruyes el templo de Dios, baxa de la cruz.
¿Quién nos reboluerá la piedra que está puesta a la entrada del monumento? (II, LXXI, II.)
Bien sé que buscáys a Jhesú-christo crucificado e nazareno; leuantose, no es aquí. (Ibíd., párrafo IV.)
No queráys temer. Id e recontad estas cosas a mis hermanos, e dezildes que vayan a Galilea, e alli me verán. (Ibíd., párrafo II.)
Es verdad que el Señor es resuscitado e apareció a San Pedro. (II, LVVVII, I.)
O agenos de buen entendimiento... o tardios e detenidos de coraçon... en creer en las cosas que hablaron los profetas; ¿por ventura no sabés que fué menester que padeciesse Christo estas cosas, e que por esta manera entrasse en su gloria? (II, LXXVI, II.)
Recebid e tomad el Espíritu Sancto... Todos los pecados que vosotros perdonáredes a los hombres, serán perdonados a ellos... (Ibíd., párrafo VII.)