Y como Cortés les vió que con tanta voluntad le demandaban aquella licencia, les respondió con doña Marina é Aguilar que no hubiesen temor ninguno de que recibirian mal ni daño, é que, pues iban en nuestra compañía, que, ¿quién habia de ser osado á los enojar á ellos ni á nosotros? É que les rogaba que mudasen su voluntad é que se quedasen con nosotros, y les prometió que les haria ricos; é por más que se lo rogó Cortés é doña Marina se lo decia muy afectuosamente, nunca quisieron quedar, sino que se querian volver; é como aquello vió Cortés, dijo:
—«Nunca Dios quiera que nosotros llevemos por fuerza á esos indios que tan bien nos han servido.»
Y mandó traer muchas cargas de mantas ricas, é se las repartió entre todos, é tambien envió al cacique gordo, nuestro amigo, señor de Cempoal, dos cargas de mantas para él y para su sobrino Cuesco, que así se llamaba otro gran cacique, y escribió al teniente Juan de Escalante, que dejábamos por capitan, y era en aquella sazon alguacil mayor, todo lo que nos habia acaecido, y cómo ya íbamos camino de Méjico, é que mirase muy bien por todos los vecinos, é se velase, que siempre estuviese de dia é de noche con gran cuidado; que acabase de hacer la fortaleza, é que á los naturales de aquellos pueblos que los favoreciese contra mejicanos, y no les hiciese agravio, ni ningun soldado de los que con él estaban; y escritas estas cartas, y partidos los de Cempoal, comenzamos de ir de nuestro camino muy apercebidos.
CAPÍTULO LXXXVI.
CÓMO COMENZAMOS Á CAMINAR PARA LA CIUDAD DE MÉJICO, Y DE LO QUE EN EL CAMINO NOS AVINO, Y LO QUE MONTEZUMA ENVIÓ Á DECIR.
Así como salimos de Cholula con gran concierto, como lo teniamos de costumbre, los corredores del campo á caballo descubriendo la tierra, y peones muy sueltos juntamente con ellos, para si algun paso malo ó embarazo hubiese se ayudasen los unos á los otros, é nuestros tiros muy á punto, é escopetas é ballesteros, é los de á caballo de tres en tres para que se ayudasen, é todos los más soldados en gran concierto.
No sé yo para qué lo traigo tanto á la memoria, sino que en las cosas de la guerra por fuerza hemos de hacer relacion dello, para que se vea cuál andábamos la barba sobre el hombro.
É así caminando, llegamos aquel dia á unos ranchos que están en una como sierrezuela, que es poblacion de Guaxocingo, que me parece que se dicen los ranchos de Iscalpan, cuatro leguas de Cholula; y allí vinieron luego los caciques y papas de los pueblos de Guaxocingo, que estaban cerca, é eran amigos é confederados de los de Tlascala, y tambien vinieron otros pueblezuelos que están poblados á las haldas del volcan, que confinan con ellos, y trujeron todos mucho bastimento y un presente de joyas de oro de poca valía, y dijeron á Cortés que recibiese aquello, y no mirase á lo poco que era, sino á la voluntad con que se lo daban.
Y le aconsejaron que no fuese á Méjico, que era una ciudad muy fuerte y de muchos guerreros, y que corriamos mucho peligro; é que ya que íbamos, que subido aquel puerto, que habia dos caminos muy anchos, y que el uno iba á un pueblo que se dice Chalco, y el otro Talmalanco, que era otro pueblo, y entrambos sujetos á Méjico, y que el un camino estaba muy barrido y limpio para que vamos por él, y que el otro camino lo tienen ciego, y cortados muchos árboles muy gruesos y grandes pinos porque no puedan ir caballos ni pudiésemos pasar adelante; y que abajado un poco de la sierra, por el camino que tenian limpio, creyendo que habiamos de ir por él, que tenian cortado un pedazo de la sierra, y habia allí mamparos é albarradas, é que han estado en el paso ciertos escuadrones de mejicanos para nos matar, é que nos aconsejaban que no fuésemos por el que estaba limpio, sino por donde estaban los árboles atravesados, é que ellos nos darán mucha gente que lo desembaracen.
É pues que iban con nosotros los tlascaltecas, que todos quitarian los árboles, é que aquel camino salia á Talmalanco; é Cortés, recibió el presente con mucho amor, y les dijo que les agradecia el aviso que le daban, y con el ayuda de Dios que no dejará de seguir su camino, é que irá por donde le aconsejaban.