Y desque Cortés le oyó dió muchas gracias á Dios por todo, y le dijo que, mediante Dios, que dél seria bien mirado y gratificado. Y le preguntó por la tierra é pueblos, y el Aguilar dijo que, como le tenian por esclavo, que no sabia sino traer leña é agua y cavar en los maices; que no habia salido sino hasta cuatro leguas que le llevaron con una carga, y que no la pudo llevar é cayó malo dello, y que ha entendido que hay muchos pueblos.
Y luego le preguntó por el Gonzalo Guerrero, é dijo que estaba casado y tenia tres hijos, y que tenia labrada la cara é horadadas las orejas y el bezo de abajo, y que era hombre de la mar, natural de Pálos, y que los indios le tienen por esforzado; y que habia poco más de un año que cuando vinieron á la Punta de Cotoche una capitanía con tres navíos (parece ser que fueron cuando venimos los de Francisco Hernandez de Córdoba), que él fué inventor que nos diesen la guerra que nos dieron, y que vino él allí por capitan, juntamente con un cacique de un gran pueblo, segun ya he dicho en lo de Francisco Hernandez de Córdoba.
É cuando Cortés lo oyó dijo:
—«En verdad que le querria haber á las manos, porque jamás será bueno dejársele.»
É diré cómo los caciques de Cozumel cuando vieron al Aguilar que hablaba su lengua, le daban muy bien de comer, y el Aguilar los aconsejaba que siempre tuviesen devocion y reverencia á la santa imágen de nuestra Señora y á la cruz, que conocieran que por ello les vendria mucho bien; é los caciques, por consejo de Aguilar, demandaron una carta de favor á Cortés, para que si viniesen á aquel puerto otros españoles, que fuesen bien tratados é no les hiciesen agravios; la cual carta luego se la dió; y despues de despedidos con muchos halagos é ofrecimientos, nos hicimos á la vela para el rio de Grijalva, y desta manera que he dicho se hubo Aguilar, y no de otra, como lo escribe el coronista Gómora; é no me maravillo, pues lo que dice es por nuevas.
Y volvamos á nuestra relacion.
CAPÍTULO XXX.
CÓMO NOS TORNAMOS Á EMBARCAR Y NOS HICIMOS Á LA VELA PARA EL RIO DE GRIJALVA, Y LO QUE NOS AVINO EN EL VIAJE.
En 4 dias del mes de Marzo de 1519 años, habiendo tan buen suceso en llevar tan buena lengua y fiel, mandó Cortés que nos embarcásemos segun y de la manera que habiamos venido ántes que arribásemos á Cozumel, é con las mismas instrucciones y señas de los faroles para de noche.
Yendo navegando con buen tiempo, revuelve un tiempo, ya que queria anochecer, tan recio y contrario, que echó cada navío por su parte, con harto riesgo de dar en tierra; y quiso Dios que á media noche aflojó, y desque amaneció luego se volvieron á juntar todos los navíos, excepto uno en que iba Juan Velazquez de Leon; é íbamos nuestro viaje sin saber dél hasta medio dia, de lo cual llevábamos pena, creyendo fuese perdido en unos bajos, y desque se pasaba el dia é no parecia, dijo Cortés al piloto Alaminos que no era ir bien más adelante sin saber dél, y el piloto hizo señas á todos los navíos que estuviesen al reparo, aguardando si por ventura le echó el tiempo en alguna ensenada, donde no podia salir por ser el tiempo contrario; é como vió que no venia, dijo el piloto á Cortés: