Dejemos destas loas; y luego Cortés le escribió que, para que más justificadamente castigase por justicia á los que fueron en la muerte de tanto español y robos de hacienda y muertes de caballos, que enviaba al alcalde mayor Diego de Ocampo para que se hiciese informacion contra ellos, é lo que se sentenciase por justicia que lo ejecutase; y le mandó que en todo lo que pudiese les aplaciese á todos los naturales de aquella provincia, é que no consintiese que los de Garay ni otras personas ningunas los robasen ni les hiciesen malos tratamientos; y como el Sandoval vió la carta, y que venia el Diego de Ocampo, se holgó dello, y desde á dos dias que llegó el alcalde mayor Ocampo hicieron proceso contra los capitanes y caciques que fueron en la muerte de los españoles, y por sus confesiones, por sentencia que contra ellos pronunciaron, quemaron y ahorcaron ciertos dellos, é á otros perdonaron; y los cacicazgos dieron á sus hijos y hermanos, á quien de derecho les convenia.

Y esto hecho, el Diego de Ocampo parece ser traia instrucciones é mandamientos de Cortés para que inquiriese quién fueron los que entraban á robar la tierra é andaban en bandos y rencillas, y convocando á otros soldados que se alzasen, y mandó que les hiciese embarcar en un navío y los enviase á la isla de Cuba, y aun envió dos mil pesos para Juan de Grijalva si se queria volver á Cuba; é si quisiese quedar, que le ayudase y diese todo recaudo para venir á Méjico; é en fin de más razones, todos de buena voluntad se quisieron volver á la isla de Cuba, donde tenian indios, y les mandó dar mucho bastimento de maíz é gallinas é de todas las cosas que habia en la tierra, y se volvieron á sus casas é isla de Cuba; y esto hecho, nombraron por capitan á un Fulano de Vallecillo, é dieron la vuelta el Sandoval y el Diego de Ocampo para Méjico, y fueron bien recebidos de Cortés y de toda la ciudad, que temian todos algun mal desbaratamiento de los nuestros, y se alegraron y solazaron mucho cuando vieron venir á Sandoval con vitoria.

Y fray Bartolomé de Olmedo dijo á Cortés que se diesen loores á Dios; y ansí, se hizo una fiesta á nuestra Señora, y predicó muy santamente fray Bartolomé de Olmedo, y como buen letrado, que lo era el fraile; y dende en adelante no se tornó más á levantar aquella provincia.

Y dejemos de hablar más en ello, é digamos lo que le aconteció al licenciado Zuazo en el viaje que venia de Cuba á la Nueva España.

CAPÍTULO CLXIII.

CÓMO EL LICENCIADO ALONSO DE ZUAZO VENIA EN UNA CARABELA Á LA NUEVA-ESPAÑA, CON DOS FRAILES DE LA MERCED, AMIGOS DE FRAY BARTOLOMÉ DE OLMEDO, Y DIÓ EN UNAS ISLETAS QUE LLAMAN LAS VÍBORAS, É DE LA MUERTE DE UNO DE LOS FRAILES, Y LO QUE MÁS LE ACONTECIÓ.

Como ya he dicho en el capítulo pasado que hablé de cuando el licenciado Zuazo fué á ver á Francisco de Garay al pueblo Xagua, que es la isla de Cuba, cabe la villa de la Trinidad; y el Garay le importunó que fuese con él en su armada para ser medianero entre él y Cortés, porque bien entendido tenia que habia de tener diferencias sobre la gobernacion de Pánuco; y el Alonso de Zuazo le prometió que ansí lo haria en dando cuenta de la residencia del cargo que tuvo de justicia en aquella isla de Cuba, donde al presente vivia; y en hallándose desembarazado, luego procuró de dar residencia y hacerse á la vela é ir á la Nueva-España, adonde habia prometido, é llevó consigo dos frailes de la Merced, que se decia el uno fray Gonzalo de Pontevedra y el otro fray Juan Varillas, natural de Salamanca, é este era muy amigo del Padre fray Bartolomé de Olmedo, é habia pedido licencia á sus Prelados para ir en busca suya é le ayudar, é estaba con fray Gonzalo en Cuba á la ventura de si habia ocasion de ir con el fray Bartolomé; y el Zuazo que se decia pariente del fray Juan, le pidió se fuese con él, y se embarcaron en un navío chico, é yendo por su viaje, é salimos de la punta que llaman de Sant-Anton, y tambien se dice por otro nombre la tierra de los Gamatabeis, que son unos salvajes que no sirven á españoles; y navegando en su navío, que era de poco porte, ó porque el piloto erró la derrota, ó descayó con las corrientes, fué á dar en unas isletas que son entre unos bajos que llaman las Víboras, y no muy léjos destos bajos están otros que llaman los Alacranes, y entre estas isletas se suelen perder navíos grandes; y lo que le dió la vida á Zuazo fué ser su navío de poco porte.

Pues volviendo á nuestra relacion: porque pudiesen llegar con el navío á una isleta que vieron que estaba cerca, que no bañaba la mar, echaron muchos tocinos al agua, y otras cosas que traian para matalotaje, para aliviar el navío, para poder ir sin tocar en tierra hasta la isleta, y cargaron tantos tiburones á los tocinos, que á unos marineros que se echaron al agua á más de la cinta, los tiburones, encarnizados en los tocinos apañaron á un marinero dellos y le despedazaron y tragaron, y si de presto no se volvieran los demás marineros á la carabela, todos perecieran, segun andaban los tiburones, encarnizados en la sangre del marinero que mataron; pues lo mejor que pudieron allegaron con su carabela á la isleta, y como habian echado á la mar el bastimento y cazabe, y no tenian qué comer, y tampoco tenian agua que beber ni lumbre, ni otra cosa con que pudiesen sustentarse, salvo unos tasajos de vaca que dejaron de arrojar á la mar, fué ventura que traian en la carabela dos indios de Cuba, que sabian sacar lumbre con unos palicos secos que hallaron en la isleta adonde aportaron, é dellos sacaron lumbre, y cavaron en un arenal y sacaron agua salobre, y como la isleta era chica y de arenales, venian á ella á desovar muchas tortugas, é ansí como salian las trastornaban los indios de Cuba las conchas arriba; é suele poner cada una dellas sobre cien huevos tamaños como de patos; é con aquellas tortugas é muchos huevos tuvieron bien con que se sustentar trece personas que escaparon en aquella isleta; y tambien mataron los marineros que salian de noche al arenal los lobos marinos de la isleta, que fueron harto buenos para comer.

Pues estando desta manera, como en la carabela acertaron á venir dos carpinteros de ribera, y tenian sus herramientas, que no se les habian perdido, acordaron de hacer una barca para ir con ella á la vela, é con la tablazon é clavos, estopas é jarcias y velas que sacaron del navío que se perdió, hacen una buena barca como batel, en que fueron tres marineros é un indio de Cuba á la Nueva-España, y para matalotaje llevaron de las tortugas y los lobos marinos asados, y con agua salobre, y con la carta é aguja de marear, despues de se encomendar á Dios, fueron su viaje, é unas veces con buen tiempo é otras veces con contrario, llegaron al puerto de Calchocuca, que es el rio de Banderas, adonde en aquella sazon se descargaban las mercaderías que venian de Castilla, y dende allí fueron á Medellin, adonde estaba por teniente de Cortés un Simon de Cuenca; y como los marineros que venian en la barca le dijeron al teniente el gran peligro en que estaba el licenciado Alonso Zuazo, luego sin más dilacion el Simon de Cuenca buscó marineros é un navío de poco porte, y con mucho refresco, lo despachó á la isleta adonde estaba el Zuazo; y el Simon de Cuenca le escribió al mismo licenciado cómo Cortés se holgaria mucho con su venida, é ansimismo le hizo saber á Cortés todo lo acaecido, y cómo le envió el navío bastecido; de lo cual se holgó Cortés del buen aviamiento que el teniente hizo, y mandó que en aportando allí al puerto, que le diesen todo lo que hubiese menester, y vestidos y cabalgaduras, é que le enviasen á Méjico; y partió el navío, é fué con buen viaje á la isleta, con el cual se holgó el Zuazo y su gente.

Volvamos á decir cómo cuando llegó el navío se habia muerto en pocos dias, de no poder comer bocado de las viandas, el Fraile fray Gonzalo, de que habian habido gran pesar fray Juan é Zuazo; é habiéndole encomendado á Dios su alma, se embarcaron en él, y de presto con buen tiempo llegaron á Medellin, é se les hizo mucha honra, y fueron á Méjico, y Cortés les mandó salir á recebir, y les llevó á sus palacios y se regocijó con ellos, y le hizo su alcalde mayor al licenciado Alonso de Zuazo, y en esto paró su viaje.