—«Mande vuestra merced hacer alarde de toda su artillería y caballos y escopeteros y ballesteros y soldados, para que lo vea el Juan Velazquez de Leon y el mozo de espuelas Juan del Rio, para que Cortés tema vuestro poder é gente, y se venga á vuestra merced aunque le pese.»
Y esto lo dijo fray Bartolomé de Olmedo como por via de su muy gran servidor y amigo, y por hacelle que trabajasen todos los de á caballo y soldados en su real.
Por manera que por dicho de nuestro fraile hizo hacer alarde delante el Juan Velazquez de Leon y el Juan del Rio, estando presente nuestro religioso; y cuando fué acabado de hacer dijo el Juan Velazquez al Narvaez:
—«Gran pujanza trae vuestra merced; Dios se lo acreciente.»
Entónces dijo el Narvaez:
—«Ahí verá vuestra merced que si quisiera haber ido contra Cortés le hubiera traido preso, y á cuantos estais con él.»
Entónces respondió el Juan Velazquez y dijo:
—«Téngale vuestra merced por tal, y á los soldados que con él estamos, que sabremos muy bien defender nuestras personas.»
Y ansí cesaron las pláticas; y otro dia llevóle convidado á comer al Juan Velazquez, como dicho tengo, y comia con el Narvaez un sobrino del Diego Velazquez, gobernador de Cuba, que tambien era su capitan; y estando comiendo, tratóse plática de cómo Cortés no se daba al Narvaez, y de la carta y requirimientos que le enviamos, y de unas palabras en otras, desmandóse el sobrino de Diego Velazquez, que tambien se decia Diego Velazquez como el tio, y dijo que Cortés y todos los que con él estábamos éramos traidores, pues no se venian á someter al Narvaez; y el Juan Velazquez cuando lo oyó se levantó en pié de la silla en que estaba, y con mucho acato dijo:
—«Señor capitan Narvaez, ya he suplicado á vuestra merced que no se consienta que se digan palabras tales como estas que dicen de Cortés ni de ninguno de los que con él estamos, porque verdaderamente son mal dichas, decir mal de nosotros, que tan lealmente hemos servido á su majestad.»