Dejemos esto, y digamos en qué paró el pleito de Martin Cortés con el Ribera sobre los tantos mil pesos que enviaba Cortés á su padre, y es, que andando en el pleito, y pasando Ribera por la villa de Cadahalso, comió ó almorzó unos torreznos, y ansí como los comió murió súpitamente y sin confesion; perdónele Dios, amen.

Dejemos lo acaecido en Castilla, y volvamos á decir de la Nueva-España, cómo Cortés estaba siempre entendido en la ciudad de Méjico que fuese muy bien poblada de los naturales mejicanos, como de ántes estaba, y les dió franquezas y libertades que no pagasen tributo á su majestad hasta que tuviesen hechas sus casas y aderezadas calzadas y puentes, y todos los edificios y caños por donde solia venir el agua de Chalputepeque para entrar en Méjico, y en la poblacion de los españoles tuviesen hechas iglesias y hospitales, de los cuales cuidaba como superior y vicario el buen Padre Fray Bartolomé de Olmedo, y habia él mismo recogido en un hospital todos los indios enfermos y los curaba con mucha caridad, y otras cosas que convenian.

Y en aquel tiempo vinieron de Castilla al puerto de Veracruz doce frailes franciscos, y por Vicario general de ellos un muy buen religioso que se decia Fray Martin de Valencia, y era natural de una villa de tierra de campo que se decia Valencia de don Juan; y este muy reverendo religioso venia nombrado por el Santo Padre para ser vicario, y lo que en su venida y recebimiento se hizo diré adelante.

CAPÍTULO CLXXI.

CÓMO VINIERON AL PUERTO DE LA VERACRUZ DOCE FRAILES FRANCISCOS DE MUY SANTA VIDA, Y VENIA POR SU VICARIO Y GUARDIAN FRAY MARTIN DE VALENCIA, Y ERA TAN BUEN RELIGIOSO, QUE HUBO FAMA QUE HACIA MILAGROS; Y ERA NATURAL DE UNA VILLA DE TIERRA DE CAMPO QUE SE DICE VALENCIA DE DON JUAN, Y LO QUE CORTÉS HIZO EN SU VENIDA.

Como ya he dicho en los capítulos pasados que sobre ello hablan, habiamos escrito á su majestad suplicándole nos enviase religiosos franciscos de buena y santa vida para que nos ayudasen á la conversion y santa doctrina de los naturales desta tierra para que se volviesen cristianos, y les predicasen nuestra santa fe, como se la habia fray Bartolomé de Olmedo dado á entender dende que entramos en la Nueva-España, y sobre ello habia escrito Cortés, juntamente con todos nosotros los conquistadores que ganamos la Nueva-España, á don fray Francisco de los Ángeles, que era general de los franciscos, que despues fué Cardenal, para que nos hiciese mercedes que fuesen los religiosos que enviase de santa vida, para que nuestra santa fe siempre fuese ensalzada, y los naturales destas tierras conociesen lo que les deciamos cuando estábamos batallando con ellos, y les deciamos que su majestad enviaria religiosos, y de mucha mejor vida que nosotros éramos, para que les diesen á entender los razonamientos y predicaciones de nuestra fe; y ellos nos preguntaban si eran como el padre fray Bartolomé de Olmedo, y nosotros deciamos que sí.

Dejemos esto, y digamos cómo el general don fray Francisco de los Ángeles nos hizo merced que luego envió los religiosos que dicho tengo; y entónces vino con ellos fray Toribio Motolinea, y pusiéronle este nombre de Motolinea los caciques y señores de Méjico, que quiere decir el fraile pobre, porque cuanto le daban por Dios lo daba á los indios, y se quedaba algunas veces sin comer, y traia unos hábitos muy rotos y andaba descalzo, y siempre les predicaba, y los indios le querian mucho, porque era una santa persona.

Volvamos á nuestra relacion. Como Cortés supo que estaban en el puerto de la Veracruz, mandó en todos los pueblos, ansí de indios como donde vivian españoles, que por donde viniesen les barriesen los caminos, y adonde pasasen les hiciesen ranchos si fuese en el campo, y en poblado, cuando llegasen á las villas ó pueblos de indios, les saliesen á recebir y les repicasen las campanas, y que todos comunmente, despues de los haber recebido, les hiciesen mucho acato; y que los naturales llevasen candelas de cera encendidas y con las cruces que hubiese, y por más humildad, y porque los indios lo viesen, para que tomasen ejemplo, mandó á los españoles se hincasen de rodillas á besarles las manos y hábitos, y aun les envió Cortés al camino mucho refresco y les escribió muy amorosamente.

Y viniendo por su camino, ya que llegaban cerca de Méjico, el mismo Cortés, acompañado de fray Bartolomé de Olmedo y de nuestros valerosos capitanes y esforzados soldados, los salimos á recebir, y juntamente fueron con nosotros Guatemuz, el señor de Méjico, con todos los más principales mejicanos y otros muchos caciques de otras ciudades; y cuando Cortés supo que allegaban cerca, se apeó del caballo, y todos nosotros juntamente con él; é ya que nos encontramos con los reverendos religiosos, el primero que se arrodilló delante del fray Martin de Valencia y le fué á besar las manos fué Cortés, y no lo consintió y le besó los hábitos; é el padre fray Bartolomé les abrazó é saludó muy tiernamente, y los besamos el hábito arrodillados todos los capitanes y soldados que allí íbamos, y el Guatemuz y los señores de Méjico; y de que el Guatemuz y los demas caciques vieron ir á Cortés de rodillas á besarles las manos, espantáronse en gran manera; y como vieron á dos frailes descalzos y flacos, y los hábitos rotos, y no llevar caballo, sino á pié y muy amarillos, y ver á Cortés, que le tenian por ídolo ó cosa como sus dioses, ansí arrodillado delante dellos, dende entónces tomaron ejemplo todos los indios, que cuando agora vienen religiosos les hacen aquellos recebimientos y acatos, segun y de la manera que dicho tengo; y más digo, que cuando Cortés con aquellos religiosos hablaba, que siempre tenia la gorra en la mano quitada y en todo les tenia grande acato; é digo que se me olvidaba que fray Bartolomé les hospedó por órden de Cortés en una muy buena casa, é se fué á vivir con ellos é los regaló mucho.

Dejémoslos en buena hora y digamos de otra materia, y es, que de ahí á tres años y medio, ó poco tiempo más adelante, vinieron doce frailes dominicos, é venia por provincial ó por prior dellos un religioso que se decia Fray Tomás Ortiz; era vizcaino, é decian que habia estado por prior ó provincial en unas tierras que se dice la Punta del Drago; é quiso Dios que cuando vinieron les dió dolencia de mal de modorra, de que todos los más murieron; lo cual diré adelante, é cómo é cuándo é con quién vinieron, é la condicion que decian que tenia el prior, é otras cosas que pasaron; é despues han venido otros muchos y buenos religiosos y de santa vida, y de la misma órden de señor Santo Domingo, en ejemplo muy santos, é han industriado á los naturales destas provincias de Guatimala en nuestra santa fe muy bien, é han sido muy provechosos para todos.