Y pasó un Juan de Aragon, vecino de Guatimala, murió de su muerte.
Y pasó un Fulano de Cieza, que tiraba bien una barra, murió en poder de indios.
Pasó un Santisteban, viejo, ballestero, vecino de Chiapa, murió de su muerte.
Pasó un Bartolomé Pardo, murió en poder de indios; pasó un Bernardino de Coria, vecino que fué de Chiapa, padre de uno que se decia Centena, murió de su muerte.
Y pasó un Pedro Escudero y un Juan Cermeño, y otro su hermano que se llamaba como él, buenos soldados; al Pedro Escudero y á Juan Cermeño mandó Cortés ahorcar porque se alzaban con un navío para ir á la isla de Cuba á dar mando á Diego Velazquez, de cuando enviamos los embajadores, oro y plata á su majestad, para que los saliese á tomar en la Habana, y quien lo descubrió fué el Bernardino de Coria, y murieron ahorcados.
Y pasó un Gonzalo de Umbría, piloto, muy buen soldado; á este tambien mandó Cortés cortar los dedos de los piés porque se iba por piloto con los demas, y fuese á Castilla á quejar ante su majestad, y le fué muy contrario á Cortés, y su majestad le mandó dar su Real cédula para que en la Nueva-España le diesen mil pesos de oro cada año de renta en pueblos de indios, y nunca volvió de Castilla, porque temió á Cortés.
Y pasó un Rodrigo Rangel, que fué persona preeminente, y estaba muy tullido de bubas, nunca fué á la guerra para que dél se haga memoria, y de dolores murió.
Y pasó un Francisco de Orozco, que tambien estaba malo de bubas y muy doliente, y habia sido soldado en Italia, que estuvo ciertos dias por capitan en lo de Tepeaca entre tanto que estuvimos en la guerra de Méjico, no sé qué se hizo ni dónde murió.
Y pasó un soldado que se decia Mesa, y habia sido artillero en Italia, y ansí lo fué en la Nueva-España, y murió ahogado en un rio despues de ganado Méjico.
Y pasó otro muy esforzado soldado que se decia Fulano Arbolanche, natural de Castilla la Vieja, murió en poder de indios.