Si se dirigen al Papa, se encabezan con la expresión «Santísimo Padre».
Si a un soberano o soberana, con la palabra «Señor» o «Señora».
En el cuerpo del escrito se da el tratamiento de «Vuestra Beatitud» o «Vuestra Santidad» al Papa, y de «Vuestra Majestad» al monarca.
A un miembro de la familia real se le titula «Señor» o «Señora» en el encabezamiento, y «Vuestra alteza» en lo sucesivo.
El tratamiento de un ministro es «Excelentísimo Señor»; el de los cardenales «Eminentísimo Señor»; el de un cardenal príncipe «Alteza Eminentísima», y el de un obispo «Ilustrísimo Señor», debiendo darle además el tratamiento de Excelencia si lo tiene, en cuyo caso se escribirá «Excelentísimo e Ilustrísimo Señor».
Forma de las peticiones
Se empieza la petición en el último tercio de la página, o después del principio de la segunda mitad. El escrito no ha de llegar hasta el extremo inferior, debiendo quedar en él un blanco.
Se continúa en la columna derecha del reverso, dejando también en la parte superior de este un blanco análogo al del pie del anverso, y se termina diciendo:
Cuando la petición va dirigida al Papa,
Santísimo Padre:
Besa el pie de Vuestra Beatitud.