Dado que durante la danza se pare la señora, él debe retirar de su talle el brazo inmediatamente, sin instarla para continuar, en particular si indica el deseo de sentarse.
Una señora no debe consentir que durante el baile su caballero le tenga la mano derecha elevada, o apoyada en su costado izquierdo, ni que la haga oscilar.
A un caballero que no sea su marido, hermano o próximo pariente, no le confía una señora su pañuelo o abanico, ni su ramillete, si lo lleva, si bien esto ya pasó de moda.
La señora que, alegando cansancio, rehusó una invitación, no debe bailar después.
La que por inadvertencia aceptó dos invitaciones para una misma danza, se abstendrá de bailarla.
El que quiera bailar, ha de invitar primero a las hijas de la casa; mas no reitera el ofrecimiento en caso de que rehusen.
El que desee invitar a una señora a quien no conozca, rogará a la dueña se sirva hacer la presentación.
Cena
Cuando el mayordomo avisa que la cena está servida, el huésped ofrece su brazo a la señora de más consideración y abre la marcha hacia el comedor, imitándole los demás caballeros, que le siguen en el orden que les place, dando el brazo a sus respectivas parejas.
Para tomar un té o un sorbete las señoras no se quitan los guantes.