Bautizos


A

Antes de hablar de los usos referentes a la ceremonia del bautizo, será oportuna alguna observación sobre la manera cómo debemos conducirnos en la iglesia.

En las ceremonias de familia, como bautizos, casamientos, etc., los trajes de cada cual pueden ser, según la posición y ateniéndose a las circunstancias, más o menos elegantes y vistosos; pero sería de mal gusto en días ordinarios, y aun en grandes festividades de la Iglesia, presentarse en ella con traje extremadamente llamativo por su color o forma, así como sería irrespetuoso presentarse con desaliño.

Sabido es que se ha de entrar en la iglesia con la compostura debida, sin hablar ni empujar bruscamente las sillas, produciendo barullo y confusión, absteniéndose de hacer cosa alguna que pueda ser molesta a los demás; pero esto, que es obligatorio en las iglesias del propio culto, es de indispensable cortesía en todo sitio destinado a la oración, sea cual fuere el rito o religión a que pertenezca; pues en esta, como en todas las ocasiones de la vida, es de poca educación el herir los sentimientos religiosos de los demás, aun siendo estos completamente desconocidos, ni faltarles bajo ningún concepto, con pretexto de que son personas a quienes no se ha de ver más.

Designación de padrinos

Por lo menos un mes antes del alumbramiento hay que ofrecer el cargo de padrino y el de madrina a personas, no sobrado jóvenes, que profesen la misma religión que los padres.

El primer niño ha de ser apadrinado por la abuela materna y abuelo paterno; el segundo por la abuela paterna y abuelo materno, siendo reemplazados, en caso de ausencia, por los más próximos parientes.