Al cementerio

Terminada la ceremonia religiosa, acompañan el cadáver al cementerio los próximos parientes y amigos del finado, utilizando los coches que siguen a la comitiva, los cuales les conducen después a sus casas.

Los restantes amigos e invitados pueden seguir a aquellos o despedirse, si lo prefieren.

Discursos

Si sobre la tumba se pronuncian discursos, deben ser panegíricos breves y autorizados por la familia.

Traslación del cadáver

Para enterrar lejos del punto del fallecimiento a un cadáver, se le coloca en un ataúd de plomo, revestido de otro de roble, y se pide a las autoridades el permiso de traslación.

Cuando se celebra el aniversario de la muerte de una persona, el día de la ceremonia es de duelo para la familia, y así toda reunión bulliciosa, o todo acto que produzca algún goce, es impropio, contrario a todo sentimiento de humanidad y un ultraje que se hace al difunto. Por lo mismo que en este día se renueva el dolor de la familia, es natural que algunos de sus parientes y amigos más inmediatos la visiten y la acompañen.