Llegó á tal punto su descrédito que las personas serias y de recto juicio lo compararon con el celebérrimo bandido y cacique de Tepic, Manuel Lozada, un indio notable, salvaje y cruel, cuyo carácter fuerte es interesante. Lozada organizó una dictadura perfecta; su policía y su sistema de espionaje estaban admirablemente organizados, y obtenía sus rentas de la aduana de Tepic, que manejaba á su antojo. En su ambición también hizo Lozada su Plan, el llamado “Plan libertador de Lozada”. En breve tiempo organizó 8,000 indios con el objeto de asaltar la ciudad de Guadalajara y la Presidencia de la República. Pero fué derrotado en la batalla de “La Mojonera”, por el Gen. Corona.
La impresión general del momento se condensó en una frase pronunciada por distinguido abogado y periodista, quien desde lo alto de una torre de Guadalajara telescopiaba la polvareda levantada por las hordas lozadeñas acercándose á atacar esa plaza: “¡Sólo esto nos faltaba... Un tercer imperio con Lozada I.!”[3]
“¡Hombre al agua!” tal fué la frase popular con que se ridiculizaba el fracaso del Gen. Díaz, como caudillo político y jefe revolucionario, cuando, en su viaje de New-Orleans á Veracruz, (1876) con objeto de ponerse al frente de los sublevados de Oaxaca, saltó por la borda del barco que lo conducía, para impedir que lo capturaran las tropas del gobierno legítimo.
Ese mismísimo Príncipe de la Paz que hoy se exhibe hipócritamente como el protector de la Constitución y de la Legalidad, en aquel entonces, á la faz de la derrota popular sufrida en tres elecciones presidenciales sucesivas, persistió en subvertir el orden público, comprometiendo la prosperidad de su patria con sus constantes revueltas, sólo por satisfacer su insaciable codicia y su ambición de poder.
En 1867 obtuvo Benito Juárez 7,422 votos para la presidencia.
En 1867 obtuvo Porfirio Díaz 2,709 votos para la presidencia.
En 1871 Benito Juárez obtuvo 5,837 votos para la presidencia.
En 1871 Porfirio Díaz obtuvo 3,555 votos para la presidencia.[4]
Después de la muerte de Juárez hubo otra elección y Díaz fué derrotado de nuevo. (1872)
Lerdo de Tejada recibió 9,520 votos para la presidencia.