"Anoche casi me desmayé. Se trata de algo tan penoso y desagradable que no puedo arrancarme a la impresión. He dado al hecho mayor trascendencia de la que tiene, porque en realidad ¿puede importarme algo, ahora, que Julio sepa o no sepa mi asunto con José Luis? ¿Acaso abrigo todavía esperanzas? Estábamos en el comedor conversando, cuando a Camucha se le ocurrió hablar de mi antigua pasión por José Luis. Yo sentí como si me dieran un golpe en el pecho y no pude dejar de mirar a Julio. Noté muy bien en su cara una pequeña sorpresa y también se me ocurrió que la noticia le producía algo así como un desencanto. ¿Me habrá puesto demasiado alto, me habrá figurado inasequible cuando parecía festejarme? Todo esto se junta en mi alma con reflexiones oscuras y me sería difícil escribirlo. Pero no me cabe duda de que él, al notar cómo yo me conturbaba, fingió no oír la frase de Camucha. ¿Para qué fingió? ¿Sabe que yo lo quiero? ¿Lo adivinó en ese momento al pensar, lógicamente, que yo le había ocultado esa pasión? No puedo salir de las conjeturas".
"14 de junio.
"¿Por qué se habrán conocido? Tal vez ella hubiera sido feliz con otro. Yo, en cambio, sin él estoy perdida. Lo que me mata es una duda egoísta. Tengo el deseo, la esperanza última, de que no lleguen a un amor duradero. Me pongo a pensar, a meditar horas y horas sobre qué clase de sentimiento puede haber entre ellos. Dicen que una pasión violenta pasa pronto; en tal caso, ojalá se quieran con la pasión más ardiente, hasta la locura, ojalá lleguen a los minutos de la dicha más grande, a la embriaguez de la dicha, ojalá sean felices como jamás podría serlo nadie. Mi alma, mi corazón, los bendecirá. Y después, después... que el uno al otro se dejen para siempre. ¡Yo entonces lo llamaré, yo misma lo llamaré; y si ha quedado triste, mi consuelo será como una dulzura tibia, tomaré para él una delicadeza de lirio, y seré tan íntegramente suya que nada podrá nunca más separarnos!"
"30 de junio.
"¿Por qué vienen ahora con tan poca frecuencia? Estoy segura de que se ven en otra parte. Se me ocurre que ella ha sospechado.
"Y yo conservo por Adriana, cosa curiosa, una simpatía íntima, mientras comprendo que toda la desdicha me viene de ella. Ya ni yo misma me entiendo. Hubiera preferido mil otras rivales. Es muy extraño que no la pueda odiar ni tampoco dejar de quererla mucho. Si ella supiera el amor mío por Julio, estoy segura que tampoco me perdería el cariño. Al contrario ¡y yo le daría una lástima!
"Es una verdadera pena que se hayan conocido".
"18 de julio.
"¡Si mis hermanas comprendieran lo que me hacen sufrir con sus alusiones a José Luis! Parece que llegará pronto. Yo lo espero con indiferencia. Estoy segura que no sentiré ninguna emoción al volverlo a ver. Me mostraré con él tan amable como ellas; si es posible, más. Se sorprenderá mucho de no ver en mí sino la sonrisa amistosa. Pensará que finjo, que me han hecho coqueta. Le pareceré así más interesante.
"He tenido un susto, nunca en mi vida he tenido un susto igual. Esta tarde, en vez de guardar mi diario en el cajoncito del escritorio como hago siempre, lo dejé bajo el almohadón para seguir después escribiendo. Pero vino Adriana, y más tarde Julio. Camucha, no sé para qué, los trajo a mi cuarto. Después se sentó en la cama y empezó a jugar con el almohadón. De repente me acordé que allí estaba mi diario. Camucha es irreflexiva, no tiene conciencia de la gravedad de ciertas cosas. Corrí en seguida, saqué a Camucha de mi cama y me senté apoyando la mano en el almohadón. Todos me miraron sin saber lo que me estaba pasando. Para no parecerle a Julio una "tocada", saqué el diario y fui a guardarlo en el cajoncito.