Paquita
¡Otro negro!
Sole
¿No te digo?... Mi suertecita arrastrá. Esta noche me se hace a mí negra hasta la barra e los labios.
Pura
¡Cuando se ponen así las cosas!...
Sole
¡Calla, hija! Sabes mi pasión por los negros; pos mientras yo jugaba, ni uno. Y por fin, harta de perder, ya desesperá, saqué los cinco duros últimos que me quedaban y dije, digo: «Tres a la línea y dos a la calle». Pos como si los hubiá tirao a la calle los cinco; ¡la contraria!
Paquita
Señor, si es que tú ties un prurito con las calles...