Mariano

Y hay que verlo cuando se arma la más ligera bronca, en la sala. Va muy menudito, muy atildao; se para delante del promotor, se pone un poco pálido, un poco tembloroso, y muy bajito y con la mejor educación del mundo le dice, al que sea, su frase sacramental: «O la calle o la peritonitis», y les apunta al vientre. Y, claro, la cosa no es pa dudar...

Paco

En fin, si será atento, que el otro día me dijo que le trajesen jabón de sublimao, porque quería desinfectarse las manos por si tenía que dar algunas bofetás. ¡Cómo pensará darlas!...

Mariano

Ya te dije que era un hallazgo.

Paco

¡Menuda arquisición!

(Se escucha en la sala rumor de inquietud. Voces que van creciendo. Se suspende el juego. Algunos se ponen de pie increpando a alguien.)

Voces