¡Fuera! (Dándole un puntapié que le obliga a salir violentamente. A la gente, riendo.) Se ha dado de narices contra la mampara. Concluso el incidente. (A todos.) Tengan la sin par bondad de proseguir el recreo. Hasta otra.
Paco
(Abrazándole.) ¡Es usté admirable, don Antonio!
Antonio
(Con fingida indiferencia.) ¡Futesas!
Paco
(A la gente.) Sigan, sigan... (Los convence para que entren. Entran y prosigue el fuego.)
Antonio
(Aprovecha este momento para irse a un rincón, y tembloroso y demudado, con la cara de verdadera angustia de un hombre que acaba de hacer un esfuerzo supremo, saca un frasquito del bolsillo del chaleco y, tembloroso y acongojado, bebe un sorbo.) ¡Ay, hija mía!
Mariano